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Evaluación del diseño para fin de vida como base para el establecimiento de incentivos para su aplicación

Evaluación del diseño para fin de vida como base para el establecimiento de incentivos para su aplicación

Las actuales políticas en materia de gestión de residuos abogan por la prevención en origen como la medida más eficaz para la reducción de los residuos generados por nuestra sociedad. Asimismo, estas políticas tratan de involucrar a todos los agentes implicados en la fabricación y distribución de productos, en la tarea de reducir la generación de residuos y facilitar el reciclado.

En los últimos años se han aprobado en Europa regulaciones específicas para distintos grupos de residuos: neumáticos fuera de uso, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, pilas y acumuladores, aceites usados, etc. Dependiendo de quién adquiere la responsabilidad de la gestión en el fin de vida del producto, se distinguen dos tipos de responsabilidades del productor:

  • Responsabilidad Colectiva del Productor. Los costes de gestión de residuos se asignan de forma colectiva, por ejemplo, en función de su cuota de mercado y es el sistema usado actualmente para muchas tipologías de residuos.
  • Responsabilidad Individual del Productor. Los fabricantes son responsables de sus propios productos en su fin de vida. Ello no quiere decir que cada productor tenga que crear individualmente los sistemas de recogida, sino que puede utilizar los canales de recolección colectivos. La diferencia es el mecanismo de financiación.

La crítica que se hace a los sistemas de responsabilidad colectiva es que no incentivan la mejora del diseño de los productos para la mejora de la gestión en su fin de vida, dado que los beneficios resultantes se repartirían entre todos los productores, no premiándose a aquellos productores que hayan introducido alguna mejora en el diseño de sus equipos.

Para aportar una visión alternativa a este problema, el Basque Ecodesign Center, en colaboración con Tecnalia ha puesto en marcha un proyecto metodológico orientado a buscar nuevos mecanismos que permitan que, si un producto ha sido diseñado para reducir el impacto en su fin de vida, con el consiguiente menor coste en su gestión, esta reducción de coste repercuta sobre el fabricante que ha realizado la inversión en mejorar el diseño de su producto para el fin de vida, propiciando un retorno de gastos. Su finalización está prevista a mediados del año 2014.

Etapas previstas para la evolución de un sistema colectivo a uno individual. Fuente: iprworks.org